"La moda parte de numerosas participaciones, no del buen ojo de un individuo o un grupo de profesionales (refiriéndose a los cool hunters)." Vicente Verdu

El término "moda" suele aplicarse casi vació de sentido y sentimiento, a la forma de vestir, peinarse, calzarse... que predomina en la sociedad. Viene marcada por los diseñadores más famosos y todos los borregos del rebaño se matan por seguirla. No quieren ser distintos, no quieren destacar. El miedo a lo distinto, que tan presente está siempre en nuestra sociedad, convierte a la mayoría en una nube sin color, en un prado sin flores: la monotonía de la igualdad cansa.

Sin embargo, siempre existe un pequeño reducto de personas que se esfuerzan por no caer en la tentación de lo fácil y banal que es ser igual que los demás. Y gracias a las tribus urbanas, estas personas dejan de sentirse solas y frágiles ante el reproche de la sociedad. Porque en el fondo, ellas son una pequeña sociedad pero sin lo malo de ésta: sin represión, sin reproches; la libertad de expresión es el estandarte de su bandera. En las tribus urbanas, todo es posible.

El hecho de agrupar personas tan distintas y dispares ha dado lugar a la creación de tribus urbanas igual de distintas y dispares: lolitas, gals, mori, góticos... Cada cual con su afición, sus gustos, su forma de ser y de vestir. Y así, tal como remarca Vicente Verdu, la moda sale de la participación de los individuos. Porque al fin y al cabo, las tribus urbanas si tienen una moda, pero no la que les marca nadie ajeno a ellos, sino la que se imponen con sus gustos.

Al fin y al cabo, las tribus urbanas son pequeños rincones dónde todo es posible.

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